Bodega 10 Delirios

HERENCIA VITICOLA

Nuestro sueño,
crear oficialmente la primera bodega de Navatalgordo

La tradición vitícola en nuestro pueblo, Navatalgordo, se ha transmitido de generación en generación, todas las familias siempre han tenido viñas y elaborado vino para su autoconsumo o como medio de vida en sus tradicionales bodegas. 

Nuestros abuelos podríamos decir que son los culpables de que este proyecto vea la luz, son quienes nos han inculcado el amor por la viticultura tradicional, y el respeto al campo. Siempre han cuidado las viñas que heredaron de sus padres e incluso plantaron ellos mismos algunas de las que hoy nosotros cuidamos.

Desde pequeños nos han hecho participes de esta actividad, pero sobre todo en la época de vendimia, pues era un gran día de fiesta, en el que toda la familia nos juntábamos para ayudar a los abuelos, en la recogida del fruto de todo su esfuerzo realizado a lo largo del año. Podemos decir que antes de andar ya vendimiábamos.

Esta tradición la seguimos manteniendo, ya que en la época de vendimia reservamos un día para juntar a toda la familia, vendimiar y revivir aquellos días con nuestros abuelos.

A finales del año 2018, volvimos al pueblo para hacer realidad nuestro sueño
y crear oficialmente la primera bodega de Navatalgordo.

NUESTROS COMIENZOS

En el año 2015, adquirimos la primera viña con tan solo 300 cepas, fue el momento en el que nuestro proyecto empezó a coger forma, pues en esta campaña ya empezamos a elaborar nuestros primeros vinos experimentales en la tradicional bodega del abuelo Teodoro.

Fue en este año en el que nos incorporamos a la Asociación Vinos de Cebreros, promotora de la creación de la actual DOP Cebreros.

Uno de los objetivos que siempre nos ha movido para llevar a cabo nuestro proyecto es salvar el arranque y abandono de los viñedos viejos de garnacha y ponerla en valor, rescatando parte del patrimonio de la viticultura de Navatalgordo y del Valle del Alberche.

Por ello, en el 2017 adquirimos nuestro primer viñedo abandonado para recuperarlo, parecía más un prado que un viñedo, la gente nos decía que si “delirábamos”, “que eso estaba muerto”, “que lo arrancáramos y plantáramos nuevo”… Pero nosotros, persistimos, lo podamos, lo abonamos con estiércol ecológico e incluso en verano regamos cepa por cepa. Nuestro afán de recuperación y de mantener los viñedos viejos dieron sus frutos y actualmente esta viña goza de una gran salud y vigor, al igual que otras que hemos ido recuperando a lo largo de estos años.

Nuestros abuelos podríamos decir que son los culpables de que este proyecto vea la luz, son quienes nos han inculcado el amor por la viticultura tradicional, y el respeto al campo

A finales del año 2018, volvimos definitivamente al pueblo para hacer realidad nuestro sueño y crear oficialmente la primera bodega de Navatalgordo.

En el 2019, tuvimos la gran suerte de ser admitidos en el III Programa de emprendimiento que lleva a cabo la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, a través de su Observatorio Activo Ávila 1131, que impulsa iniciativas emprendedoras en la provincia. No sólo recibimos seis meses de formación, coworking, networking… si no que fuimos uno de los seis proyectos becados, lo que nos supuso el empujón definitivo para formalizar 10 Delirios Bodegas y Viñedos, y que el 11 de Septiembre tuviese lugar nuestra primera vendimia oficial.

LAS ALMAS DE 10 DELIRIOS

José María Sánchez Jiménez – Alma aventurero del proyecto.

Me apasiona el campo, desde pequeño tenía claro que quería estudiar. Crecer en el negocio familiar, dedicado a la maquinaria agrícola, me llevo a formarme en trabajos forestales y conservación del medio natural, elaboración de aceite de oliva y vino y vitivinicultura. 

Desde pequeño mis abuelos han trabajado las viñas viejas de garnacha en Navatalgordo y yo siempre que podía iba a ayudarles. Me transmitieron tanto su pasión y dedicación a estas tierras,  que cuando empecé a ver que su trabajo de tantos años comenzaba a perderse, que muchos vecinos abandonaban las viñas, que se valoraba tan poco nuestra garnacha…, que comencé a adquirir viñedos, a mantenerlos, a recuperarlos… hasta que llegó el momento,  que junto con Esther, dimos el salto a crear la primera bodega de Navatalgordo, para así dar el valor que se merece la garnacha del Valle del Alberche.

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Esther González González – Alma soñador del proyecto

Hasta los 18 años viví en Navatalgordo, momento en el que me fui a Salamanca para estudiar Ciencias Empresariales y Administración y Dirección de Empresas. El destino quiso que desarrollara aquí gran parte de mi trayectoria profesional en el sector financiero, pero eso no hizo que me desvinculara de Navatalgordo, pues siempre que tenía oportunidad me escapaba a disfrutar de su tranquilidad. 

Mis abuelos siempre han tenido viñas y elaborado vino para consumo propio, de lo cual desde pequeñita me han hecho participes de todas las tareas que conlleva. Que me inculcaran su pasión y su buen hacer tradicional, influyó para que soñará con algún día, poder realizar un proyecto que pusiera en valor esta zona de la Sierra de Gredos. 

Esto unido a que el azar puso en mi camino a José, compartiendo mis pasiones, raíces y objetivos hizo que diéramos el paso para crear la primera bodega de Navatalgordo y que el sueño que teníamos por separado se convirtiera en un proyecto común de vida.